Este pensamiento lleva rondando por mi cabeza durante estos últimos días, y aunque no estaba segura de si quería ignorarlo o no, no he podido dejar de pensar en que todo esto tenía que terminar.
Tal vez este tiempo me he armado de valor y he dicho adiós a tantas cosas, que hoy, treinta y uno de diciembre de dos mil veinticinco, tenía la sensación de que, aún me quedaba decir un último adiós.
Todo esto empezó hace más de un año. Por el ansia de decir todo lo que en su día no me dieron la oportunidad o tuve miedo de decir. Porque aunque yo nunca sabré vuestros pensamientos, me quería asegurar de que alguien escuchase los míos, aunque no fueseis vosotros.
Llega esta época del año y los fantasmas del pasado vuelven, quiera o no. Desde hace tiempo os dejo pasar, porque enfrentarme a vosotros ya no es lo mismo que antes. No existen preguntas, no hay ganas de entender, porque tal vez vuestros silencios me han hecho entenderlo todo. No hay ansia de despedidas, ni de últimas conservaciones, ni quiero seguir explicando cómo me sentí, ni tampoco quiero que me lo expliquéis vosotros. Cuando os veo a lo lejos ya no me invaden las preguntas, no me duele que no me busquéis con la mirada. No queda nada. Nada duele ya. Por eso pasar por tu pueblo ya da igual, pasar a tu lado en la fiesta no me para el corazón, ni verte a lo lejos me deja inmóvil.
Porque después de tanto tiempo, somos desconocidos. Vosotros no me conocéis, ni yo tampoco a vosotros. Aunque exista un pasado, todo parece un cuento en el que no fuimos nosotros los protagonistas. Fueron otros. No recuerdo casi nada de vosotros, dudo en que fecha son vuestros cumpleaños. No recuerdo ni sobre que iban nuestras conversaciones, y a veces dudo de que en algún momento haya existido un nosotros. Todo se siente irreal.
A veces veo vuestras caras en mi galería, el último mensaje de nuestro chat, y cuando entro en mis contactos seguís agregados con el mismo nombre, el mismo corazón, y el recuerdo de que hubo una vez en el que significabais algo para mi.
No sé si sois felices, ni tan siquiera en donde vivís ahora. Si estudiáis o trabajáis. No sé nada. Así es como poco a poco las vidas que una vez se juntaron en un momento, las vidas que se compartieron, los secretos que se desvelaron, la intimidad que creamos, el lenguaje que inventamos, todo eso, desapareció.
Por eso pensamientos tiene que desaparecer. Porque ya no quedan más pensamientos en mi. No hay preguntas de madrugada, y aunque algún día pueda haberlas, no quiero las respuestas, ya no.
Pensamientos fuisteis vosotros, todos y cada uno. Espero que seáis felices. Este es mi último deseo para vosotros.
biquiños, Valu <3






que bien te expresas!
todas y cada una de las palabras aquí escritas son literalmente como me siento ante este mismo tema; muchas gracias de nuevo valentina por saber y expresar tan bien 🫶🏼